
El consumismo se fundamenta en la lógica de acumulación y competencia |
Consumo en el Hogar.
Cada uno de nosotros tenemos la capacidad de influir en nuestro entorno de distintas maneras, algunas de las cuales pueden favorecer la conservación de la biodiversidad y la mejora en el nivel de vida de los campesinos del país, y otras que propician una lógica de mercado donde lo único que importa es aumentar las ganancias de las grandes empresas sin reparar en las consecuencias sociales y ecológicas que puedan causar.
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Al comprar cualquier bien o servicio, el consumidor entrega una cantidad específica de dinero, el cual es usado por la compañía productora para volver a empezar un nuevo ciclo de producción, aumentando a dicho ciclo, las ganancias obtenidas durante el ciclo anterior. Así, las "ganancias" que se obtienen por nuestras compras cotidianas pueden ser usadas para fomentar prácticas que promueven la justicia social y la conservación ecológica o prácticas que dañan al medio ambiente y refuerzan diversas prácticas de explotación humana. En este apartado hablaremos sobre estos puntos en relación al consumo responsable o consumo conciente.
Contexto Actual
El movimiento de consumo responsable surge a partir de las repercusiones económicas, ecológicas y sociales que ha traído consigo la política neoliberal, la cual se caracteriza por la apertura de mercados, el predominio del capital y la exaltación del consumo.
Actualmente nos encontramos frente a un panorama mundial en el que “los países de altos ingresos, con sólo el 14 por ciento de la población mundial, acaparan el 75 por ciento del PIB mundial”; y las 50 Empresas Transnacionales (ETN) más grandes del mundo tienen cifras de ventas mayores que el PIB de los 150 países más pobres del planeta"
Esta situación es favorecida por diversos gobiernos que otorgan mayores facilidades a las ETN en lo que se refiere a apoyos fiscales, escasas (o nulas) trabas ambientales y laborales, etcétera. Numerosos estudios señalan que de mantenerse estos niveles acelerados de producción y consumo se agravará aún más la destrucción masiva del medio, los niveles de pobreza y explotación laboral, así como la creciente migración hacia ciudades y países desarrollados.
Consumo responsable vs. consumismo
El consumismo se fundamenta en la lógica de acumulación y competencia, en la que se fomenta el culto a la imagen individual y que ha ido gestando verdaderas generaciones acostumbradas a “usar y tirar”. Además la promoción de un producto o servicio se hace usando una cuidadosa selección de la información que se presenta al consumidor, resaltando cualidades reales e imaginarias de los productos, al mismo tiempo que oculta otro tipo de información, como algunas repercusiones ambientales (contaminación) o procesos agroindustriales (como en el maíz transgénico, por ejemplo).
Para contrarrestar este fenómeno, el consumo responsable parte de la premisa de que al momento de elegir de manera informada sobre los productos y servicios que adquirimos, podemos influir en el mercado, es decir, en las nuevas tendencias de consumo que son permanentemente monitoreadas por muchas empresas chicas y grandes.
Esto significa que a partir de nuestro ejercicio individual de compra y la paulatina conformación de una cultura de consumo responsable, nos será posible contribuir a la protección del ambiente y a la mejora de las condiciones de vida y laborales de miles de personas, al decidir a quién le entregamos nuestro dinero. Esto es posible porque al estar crecientemente informados, tendremos más elementos para preferir un artículo producido con prácticas responsables sobre otros que buscan la reducción de sus costos con prácticas y tecnologías dañinas para el ser humano y para el planeta.
Práctica del consumo responsable.
Por Francisco Aguirre Saharrea
El reto de practicar el consumo responsable hoy.
Es importante señalar que dirigir nuestros hábitos de compra hacia el consumo responsable constituye una tarea ardua que implica un cambio importante en nuestras prácticas de consumo.
En primer término, nos enfrentamos con un enorme aparato publicitario, a través de muchos medios de comunicación, en el que la “información” que recibimos es seleccionada cuidadosamente para inducirnos a comprar, ya sea apelando al culto de la imagen, la competencia y demás actitudes propias del consumismo, o dirigiéndose a nuestras emociones haciéndonos creer que la caridad es la única vía en que podemos contribuir a combatir la pobreza y la injusticia social.
Consumir responsablemente implica una interpretación de los mensajes publicitarios, además de una constante búsqueda de información que nos permita elegir autónoma y responsablemente los productos y servicios que consumimos. Por otra parte, ejercer un consumo responsable, en muchos casos, equivaldría a decidir no consumir algun(os) producto(s) que forman parte de nuestro consumo habitual, lo que puede hacernos desistir de practicar esta nueva forma de decidir. Sin embargo, no hay que olvidar que una de las ventajas de la globalización es la gran cantidad de opciones a nuestro alcance.
Además, debemos tener presente que nuestro poder de compra es finalmente lo que a toda empresa le interesa, y verlo perdido (o en riesgo de perderlo) es lo que a su vez las convencerá de la necesidad de responsabilizarse socialmente de sus métodos de producción y/o industrialización.
Aportaciones del consumo responsable.
El consumo responsable se sostiene en un conjunto de valores como la justicia, la solidaridad y el respeto a los derechos humanos, económicos, sociales, culturales y ambientales. Promueve, por un lado, la moderación en nuestro consumo como una forma de reducir los efectos de sobreexplotación del ambiente; y por el otro, la reutilización y reciclaje tanto a nivel personal y comunitario como a nivel industrial. En esta misma línea, impulsa las prácticas de agricultura orgánica y amigables con el ambiente.
Socialmente se apoyan las prácticas comerciales justas, porque el adquirir productos o servicios directamente del pequeño productor nos garantiza que ellos recibirán un mejor pago por su trabajo, al mismo tiempo que nos ofrecen bienes y servicios con alta calidad. También se elimina la intermediación especulativa y se sustituye por alianzas entre actores profesionales y solidarios.
El consumo responsable implica un compromiso mayor por parte del consumidor que no sólo opta por un producto frente a otros por sus características, sino además entiende que el dinero que entrega a cambio de dicho producto favorecerá a un grupo determinado, con las prácticas productivas, sociales y ecológicas que ello acarrea.
Fuentes.
-Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. http://www.semarnat.gob.mx
-Departamento de Conservación Ambiental del Estado de Nueva York. http://www.dec.state.ny.us/website/